El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, empleó este sábado, de nuevo, el comercio internacional como arma de presión geopolítica. Trump ha llamado al resto de países que forman parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN, que es una alianza militar, no económica) para cerrar una nueva ronda de “importantes sanciones” a Rusia, el fin de las compras de petróleo procedente de ese país y aranceles secundarios sobre China, el mayor comprador de crudo ruso. Todo ello con un objetivo: forzar a Moscú a poner fin a la invasión...

de Ucrania.

“Estoy listo para imponer sanciones importantes a Rusia cuando todas las naciones de la OTAN hayan acordado hacerlo y hayan comenzado, y cuando todas las naciones de la OTAN DEJEN DE COMPRAR PETRÓLEO A RUSIA”, escribió el mandatario en un mensaje en su red social, Truth, publicado de buena mañana (hora de Washington). “El compromiso de la OTAN para GANAR ha sido mucho menor del 100%, ¡y la compra de petróleo ruso por parte de algunos ha sido impactante! Esto debilita enormemente su posición negociadora frente a Rusia. Estoy listo para ‘actuar’ cuando ustedes lo estén. Solo digan cuándo”.

El anuncio llega días después de que el martes drones rusos invadieran el espacio aéreo de Polonia, miembro de la OTAN, una alianza que, en virtud de su artículo quinto, obliga a la ayuda mutua en caso de agresión injustificada. El ataque, minimizado por Trump, que pareció comprar el jueves la teoría de que se debió a un error, añadió presión sobre el presidente de Estados Unidos, mientras Varsovia le exigía una respuesta contundente. De momento, el de este sábado ha sido el único gesto, aunque tímido, digno de ese nombre.