Quien piense que los baños de sangre de los Lannister en Juego de tronos y las atrocidades de los Harkonnen en Dune son lo más de la perversión tiene que leer sin falta este libro sobre la insana, depravada, fraticida y definitivamente

track-dtm="">disfuncional dinastía de los Ptolomeos que reinó en Egipto del 323 antes de Cristo al 30 a. C., con el añadido de que aquí todo es real. En Las Cleopatras, las reinas olvidadas de Egipto (Ático de los libros), dedicado a explicar la extraordinaria vida de las mujeres de la familia con ese nombre —alguna con un apodo popular tan sorprendente como el de Cleopatra III, Kokké, vulgarismo griego para los genitales femeninos que en el original aparece como cunt y la traductora Isabel Fuentes vierte sonoramente como “chocho”—, el catedrático de Historia Antigua en la Universidad de Cardiff Lloyd Llewellyn-Jones, nos sumerge de manera fascinante en un mundo de alta intriga política, asesinatos, sexo e incesto tan asombroso y escalofriante como apasionante. Un verdadero gran guiñol que demuestra, dice el historiador, que la realidad es más increíble que la ficción y que, añade, deja en juego de niños las cortes de Putin o Trump. Entre las Cleopatras ptolemaicas figura, por supuesto, la última reina de la dinastía, Cleopatra VII, la tan popular de la literatura, el arte, el cine y nuestros sueños, y de la que Llewellyn-Jones destaca que no fue una figura aislada que apareciera de la nada sino la digna heredera de las glorias y pecados de sus antepasadas, una línea de mujeres increíblemente influyentes y capaces para su tiempo.