El primer ministro de Nepal, Khagda Prasad Sharma Oli, ha dimitido este martes forzado por las protestas que sacuden el país en una nueva jornada tensa en la que los manifestantes han irrumpido en el Parlamento y han prendido fuego al edificio. La dimisión ha llegado después de que el Gobierno anunciara horas antes que daba marcha atrás al bloqueo de las principales redes sociales, una medida que había suscitado una enorme ola de rechazo popular en los últimos días, y derivado en duras protestas contra el Gobierno y la corrupción, que causaron el lunes al menos 19 muertos y unos 400 heridos, según medios locales.
El bloqueo ha canalizado una corriente de descontento que ha ido más allá de la mera prohibición y se ha extendido por todo el país. Los manifestantes, principalmente jóvenes pertenecientes a la llamada generación Z (nacidos entre finales de los noventa y principios de la década de los 2010), tomaron el lunes las calles de la capital nepalí, Katmandú, donde ya llegaron a irrumpir en el complejo parlamentario, después de que el Gobierno prohibiera la semana pasada el acceso a algunas de las principales plataformas, como Whatsapp, Facebook, X, Instagram y Youtube.
A pesar de dar marcha atrás, el malestar ha continuado creciendo, sumiendo al país en una de las mayores agitaciones sociales en décadas. Este martes se han vuelto a congregar multitudes en la capital, desafiando el toque de queda impuesto por las autoridades. Los altercados han ido en aumento. Manifestantes han hecho arder la residencia personal del primer ministro; el Ejército ha tenido que evacuar en helicópteros a varios ministros de la zona residencial en la que viven; también se han desplegado ante el Parlamento, pero los manifestantes han logrado penetrar en la sede del Legislativo y prender en llamas el edificio.










