Lo malo del discurso de la presidenta del CGPJ en la apertura del año judicial no fue lo que dijo (en lo que estoy completamente de acuerdo), sino lo que no dijo. La falta de crítica interna ha sido ensordecedora. Ha demostrado un corporativismo que parece impregnar a casi toda la carrera judicial, y no vale escudarse con los elementos de control internos que se supone que existen, pero que no funcionan. Consentir instrucciones prospectivas promovidas por asociaciones claramente ideologizadas basadas en recortes de prensa sin ningún fundamento real hace un daño terrible al Poder Judicial, mucho más que cualquier crítica fundada que pueda venir de otro poder del Estado.

Santiago Lareo. El Puerto de Santa María (Cádiz)

¿Por qué no entienden que la fibromialgia no es inventada, sino un problema de cómo el cerebro gestiona el dolor? ¿Y que tener TDAH no es ser un vago y pasota, sino que hay una divergencia cerebral real? ¿Por qué a mucha gente se la tacha de intensa y malhumorada si ni siquiera saben que podrían ser víctimas de una hiperplasia suprarrenal, una enfermedad que, entre otras muchas cosas, provoca un descontrol del cortisol y de otras hormonas que afectan directamente al estado de ánimo? ¿O que la depresión no es solo estar muy triste y desmotivado? Queda claro que no podemos dejar que siga creciendo esta pandemia llamada falta de comprensión.