El Partido Laborista ha ganado las elecciones parlamentarias de este lunes en Noruega con el 28,3% de los votos, según distintas proyecciones con el 96% del voto escrutado. La formación socialdemócrata necesitará el respaldo de todos los partidos del bloque rojo (izquierda) para seguir gobernando el país nórdico. En el lado opuesto, el Partido del Progreso (derecha populista y xenófoba) supera holgadamente a los conservadores y se convierte en la segunda fuerza parlamentaria.

Los laboristas obtienen un resultado ligeramente mejor al de hace cuatro años (26,3%), según las proyecciones de la radiotelevisión pública, la cadena TV2 y el diario Verdens Gang. Junto a sus socios tradicionales sumarán una ajustada mayoría absoluta en el Storting (Parlamento), con 89 de los 169 escaños, solo cuatro más de los necesarios.

Jonas Gahr Store, de 65 años, el primer ministro desde 2021 —tras ocho años de gobiernos liderados por los conservadores— tendrá que formar un Ejecutivo de coalición o seguir gobernando en minoría, como hasta ahora, con el apoyo del resto de formaciones de su bloque: el Partido Rojo (5,2%), Izquierda Socialista (5,1%), los verdes (4,1%) y el Partido del Centro, una formación agraria y profundamente euroescéptica, que pierde la mitad de los apoyos respecto a los comicios anteriores y se queda en el 6,5%.