Era noviembre de 2024. El contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar iba conduciendo su camioneta roja por el centro de Manzanillo, en el estado de Colima. En una de las avenidas, dos sicarios lo interceptaron en una moto y vaciaron sus cargadores, acabando con su vida. En su momento, se especuló si el asesinato del funcionario de la Secretaría de Marina tenía que ver con varios decomisos de precursores para drogas sintéticas en el puerto de esta ciudad, principal entrada y la salida al comercio con China. Este domingo, el diario Reforma, citando fuentes de la Fiscalía General de la República, aseguraba que en realidad fue debido a que había denunciado ante el entonces titular de la Marina, el almirante Rafael Ojeda Luján, la red de corrupción en las aduanas comandada por sus sobrinos políticos, los hermanos Farías Laguna; la misma que se anunció su desmantelamiento este fin de semana con la detención de 14 personas relacionadas con el contrabando de combustible.

Entre los arrestados, la pieza mayor es el vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, pero según dijo este domingo en una rueda de prensa el secretario de Seguridad Omar García Harfuch, hay otros seis marinos, tres empresarios y cinco exfuncionarios de aduanas. Las autoridades han asegurado que habrá más detenciones y que algunos de los involucrados están prófugos. Se puede suponer que se refieren a Fernando Farías Laguna, hermano del vicealmirante y también marino de alto rango.