Hace cinco años, Michael Saylor, fundador de Strategy, convirtió a la empresa en la primera cotizada en acumular bitcoin en su tesorería. Aquella estrategia arriesgada estaba fuera de lo común pero funcionó: las acciones de la compañía estadounidense de software se disparan un 2.600% desde entonces, y su capitalización se ha multiplicado por 77 veces. Tesla la siguió en 2021, cuando invirtió 1.250 millones para comprar la criptomoneda. Y ahora, ante el auge del mercado cripto, cada vez más empresas buscan emularlas: las últimas han sido Convano, una cadena de salones de uñas japonesa y una decena de biotecnológicas y farmacéuticas, que se han sumado a esta carrera. Pero no todas están teniendo éxito: el mercado se ha dado cuenta de que en muchos casos esta estrategia es puramente especulativa y busca desviar el foco de atención de los problemas del negocio, además de limitar la capacidad de la empresa de repartir dividendos, perjudicando a los inversores.

Convano lleva cotizando en la Bolsa de Tokio desde 2018 sin grandes sobresaltos. Pero ahora la belleza solo no basta y la compañía aspira a abrazar la riqueza y convertirse en una de las mayores empresas de bitcoin. El plan de la compañía es ambicioso: pretende adquirir 21.000 bitcoin antes de finales de 2027, el equivalente al 0,1% del suministro total. Por ahora, mantiene unos 519,93 bitcoin, por un valor de 58,7 millones de dólares, que ha adquirido a través de emisiones de bonos corporativos. Cuando anunció su nueva estrategia, sus acciones llegaron a subir un 160% hasta marcar máximos, pero ese efecto alcista se está diluyendo: sus títulos caen ya un 35% desde sus récords.