Rusia ha vuelto a elegir la barbarie contra la población civil de Ucrania. En la madrugada de este domingo, Moscú ha dado luz verde a una nueva gran ofensiva con drones y misiles balísticos que ha atravesado el país de oeste a este y de norte a sur. Uno de los grandes objetivos de la operación, ejecutada durante alrededor de siete horas, ha sido Kiev, la capital, donde han muerto al menos dos personas; entre ellas, un niño de tan solo un año. Los restos de uno de los aparatos no tripulados han provocado además un incendio en el edificio del Gabinete de ministros. Es la primera vez en tres años y medio de invasión a gran escala que Rusia alcanza un edificio gubernamental. Un nuevo varapalo a cualquier avance en unas posibles negociaciones de paz, tres semanas después de la reunión mantenida en Alaska entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladímir Putin.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha afirmado que el masivo ataque ruso nocturno contra el país demuestra el deseo de “alargamiento de la guerra” por parte del Kremlin. Zelenski ha instado a Estados Unidos a imponer finalmente nuevas sanciones contra Rusia y al resto de socios a implementar las garantías de seguridad acordadas en la reciente cumbre de París, informa Efe. “Estos asesinatos, ahora, cuando la verdadera diplomacia podría haberse iniciado hace tiempo, son un crimen consciente y un alargamiento de la guerra”, ha escrito el presidente ucranio en su cuenta de Telegram.







