Una mayor motivación y creatividad, desarrollar el pensamiento crítico desde edades tempranas o estimular la capacidad lógica de los menores para resolver los problemas cotidianos. Estos son algunos de los beneficios que aporta la robótica educativa, una disciplina que ya se encuentra en las aulas desde Infantil hasta Secundaria. Una opción interesante para enseñarla de forma sencilla, tanto dentro como fuera de clase, es a través de los kits de robótica para niños, que permiten indagar en sus conocimientos mientras los pequeños se divierten controlando un robot montado por ellos mismos.

En mi época de estudiante, la robótica educativa ni siquiera existía. En la actualidad, los menores están más acostumbrados a la tecnología en general y les interesa en mayor medida la robótica o la programación. No obstante, es una disciplina a la que hay que dedicar tiempo para entender cómo funciona y sacarle el mayor provecho. Por ello, me decidí a probar los kits de robótica para niños con mis sobrinos de 6, 10 y 12 años.

Ellos ya conocen, de manera muy básica, en qué consiste la robótica por lo que ellos mismos han sido los que los han montado y los han puesto en funcionamiento, además de aprender conceptos de programación que desconocían. Para probarlos y valorarlos, he tenido en cuenta las siguientes características: