No hay mejor garantía de seguridad, se dice en Ucrania tras cada cumbre internacional sobre la guerra, que armar a su ejército hacia la victoria. No obstante, después de tres años y medio de gran ofensiva, decenas de miles de soldados caídos en la batalla y más de 13.500 civiles muertos en bombardeos, la incredulidad ya pesa en la calle. La victoria más cercana pasa ahora por apuntalar los cimientos de una arquitectura internacional de seguridad ante futuras agresiones rusas en caso de que se alcance un acuerdo de paz. Este jueves, en París, se ganó una batalla tras la reunión de 35 países aliados en torno a la Coalición de Voluntarios, de los que 26 están dispuestos a participar en esta estructura con el despliegue de tropas. El Gobierno ucranio, que aplaude el avance, recuerda no obstante que, sin la implicación de Estados Unidos, este paraguas defensivo estaría incompleto.

“Los europeos pueden poner sus soldados en tierra”, manifestó este viernes el portavoz del Ministerio de Exteriores ucranio, Georgii Tikhii, en un encuentro con un grupo de periodistas. “Pero con el refuerzo de Estados Unidos”, manifestó. Esa ha sido la posición del titular del departamento, el ministro Andrii Sibiga: no es posible armar esa arquitectura de seguridad sin que Washington se involucre.