Rocío Aguirre, diputada de Vox, se preguntaba este jueves en la sala Ernest Lluch del Congreso de los Diputados qué pasaba con las denuncias por violencia machista que nunca llegan a juicio: “¿Esas denuncias que son archivadas, son falsas? ¿No se puede hablar de ello?”. Lo hizo durante la presentación del acto que el partido de ultraderecha había organizado, Ideología de género y denuncias falsas España/Argentina, y al que acudieron desde policías a abogadas que trabajan con víctimas. Desde que la ultraderecha entró en las instituciones, parte de su argumentario negacionista está basado en afirmar que muchas de las denuncias de las que el Estado tiene constancia cada año son eso, falsas, y que la legislación española de alguna forma las ampara bajo leyes como la de 2004 ―la Ley Integral contra la Violencia de Género―, que según Vox “no funciona, no protege a las mujeres, vulnera los derechos de la mitad de la población [los hombres]” y es “un drama convertido en negocio”, como también dijo Aguirre.

¿Tiene Vox motivos para afirmar que las denuncias falsas son un problema? Según la última Memoria de la Fiscalía, publicada este viernes, el pasado año hubo 199.094 denuncias por violencia machista, de ellas, llegaron “17 asuntos (5 más que en 2023 y 11 menos que en 2022)” por denuncia falsa, que corresponderían al 0,009% del total. En 9 no consta incoación; 7 se encuentran ―a fecha de publicación de la memoria― en trámite; y sobre 1 hay ya sentencia condenatoria no firme, que correspondería al 0,0005%.