El golpe asestado por la Administración Trump a dos proyectos de eólica marina de Iberdrola en EE UU llega en un momento de decisiones estratégicas clave para la multinacional. Aunque el proyecto suspendido no supone un impacto material -como está demostrando la leve caída en bolsa de la compañía este jueves y la interpretación de los analistas- los intangibl...

es que hay detrás de la política antirrenovable y a favor de los hidrocarburos del magnate norteamericano (que acuñó el lema “Drill, baby, Drill”) sí tienen consecuencias para una compañía que lleva años haciendo una fuerte apuesta por esta tecnología en el gigante norteamericano.

Fuentes al tanto de la situación de estos parques paralizados señalan que el impacto es mínimo, ya que no estaba previsto invertir en los mismos antes de 2030. Pero lo ocurrido para las plantas de Massachusetts muestra el camino de lo que podría ocurrir en otros proyectos más maduros donde sí se han llevado a cabo los desarrollos. En EEUU Iberdrola tiene además el parque eólico marino Vineyard Wind 1 con 806 megavatios (MW) ya en construcción; Kitty Hawks con 2.400 MW en fase previa de desarrollo, y Gulf of Maine, también en desarrollo, con 3.000 MW. No es la primera vez que se paralizan proyectos y posteriormente se retoman, tanto en EE UU como en otros países donde opera la compañía. El pasado 25 de agosto, Orsted se desplomó un 16% en la bolsa danesa tras la paralización de un parque en EE UU que estaba completado en un 80%. En abril, el secretario del Interior congeló el proyecto Empire Wind de la noruega Equinor, (unos 4.300 millones de euros) frente a la costa de Long Island.