La principal sombra que planea sobre el peor accidente registrado en un transporte público en décadas en Lisboa tiene que ver con las labores de mantenimiento. Unas sospechas que Pedro de Brito Bogas, el presidente de Carris, la empresa municipal que gestiona tanto los autobuses como los tranvías y los funiculares, trató de desterrar durante la rueda de prensa que dio este jueves en Lisboa. De Brito defendió tanto las inspecciones realizadas como la profesionalidad de la empresa externa que se encarga del mantenimiento de unos vehículos centenarios. “El elevador de la Gloria funciona de forma ininterrumpida desde 1914 y nunca hemos tenido motivos para cuestionar el mantenimiento”, afirmó esta tarde. Además, explicó que el gasto en mantenimiento en los funiculares se habían duplicado entre 2015 y 2025.

El funicular siniestrado, que une el Barrio alto y la Baixa pombalina, fue sometido a una inspección pocas horas antes del accidente, que no mostró anomalías, según explicó Pedro de Brito. La principal hipótesis que se baraja sobre la causa del accidente es la rotura de un cable, que propiciaría una caída acelerada del transporte, que acabó empotrado contra un edificio tras descarrilar en una curva. Los sindicatos habían denunciado la existencia de fallos en el mantenimiento en anteriores ocasiones.