La guerra de Trump contra la energía renovable generada a través de parques eólicos marinos está a punto de implicar a Iberdrola. Según adelantaron Bloomberg y Reuters y ha podido confirmar este periódico por fuentes próximas a la energética, el Departamento de Justicia de Estados Unidos está maniobrando para que le sea retirada la licencia federal que se le concedió a Avangrid, filial de Iberdrola en EE UU, para la construcción de dos megaplantas en las costas de Massachusetts.

El proyecto New England Wind, el que ahora está bajo revisión de la administración Trump, está formado por dos plantas distintas: New England Wind 1 y New England Wind 2. Cuando recibieron las primeras autorizaciones bajo la administración Biden en 2024, Iberdrola explicaba que la realización del mismo iba a implicar una inversión directa de 8.000 millones de dólares en la región (unos 6.860 millones de euros al tipo de cambio actual).

“Tiene el potencial de crear miles de puestos de trabajo y proporcionar aproximadamente 2 gigavatios de energía limpia y fiable, suficiente para abastecer a casi un millón de hogares y empresas de la región, lo que supondría la reducción de casi 4 millones de toneladas de dióxido de carbono, equivalente a retirar de la circulación unos 700.000 coches al año durante la vida útil del proyecto”, detallaba la empresa sobre New England Wind.