Así como la pechuga no es la parte más sabrosa del pollo, también es la más sencilla de cocinar y a la que se le puede añadir sabor fácilmente. Una marinada y un tiempo de reposo hacen que se convierta en un corte interesante. Combinaciones de ingredientes para hacer esto hay miles, pero hoy nos decantamos por una de limón que es ácida, dulce y aromática a la vez.
Esta receta puede servirte para comer el pollo tal cual, acompañado de verduras asadas o salteadas, arroz, patatas o la guarnición que desees, pero en esta época del año lo que más apetece es incluirlo en una ensalada. Nos decantamos por lechuga, tomate, cebolla, pepino y aceitunas, aunque esto no es una norma, puedes elegir los que quieras según tus gustos o la disponibilidad de ingredientes de cada temporada.
Dificultad: Ideal para el post verano
Cortar la pechuga longitudinalmente de modo que queden dos o tres filetes gruesos.
Colocarlo en un recipiente con tapa o en una bolsa con cierre hermético y añadir los ingredientes del marinado. Masajear con las manos limpias para que el pollo se impregne bien. Dejar marinando en la nevera un mínimo de 30 minutos y un máximo de 5 horas.






