Por paradójico que pueda parecer, este verano la nostalgia ha conquistado el escenario más futurista del mundo. La impresionante Sphere de Las Vegas, edificio ya icónico de la ciudad de los casinos por su esfera recubierta de una pantalla led de 54.000 metros cuadrados, ha acogido durante julio y agosto la residencia de los Backstreet Boys, Into the Millenium, una de las más exitosas del año y que acaba de extender su duración hasta febrero de 2026. Los precios prohibitivos —las entradas más baratas superaban los 500 euros— no han sido obstáculo para que Nick Carter, AJ McLean, Kevin Richardson, Brian Littrell y Howie Dorough, de entre 45 y 53 años —y llamados solo por su nombre de pila por sus seguidores—, hayan llenado cada día las 20.000 butacas del recinto con fans deseosos de corear éxitos de la banda sonora de su pasado, como I Want It That Way o As Long As You Love Me.
Esta es otra muestra de que las tendencias dosmileras están más de moda que nunca —Lindsay Lohan triunfa en la taquilla y los pantalones de tiro ultrabajo lo hacen en las tiendas— y una prueba de la resiliencia de la formación pop, que celebra ahora 30 años en activo. Y lo hacen repletos de cicatrices, pero sorprendentemente en forma. A raíz de su triunfal serie de conciertos, su álbum más icónico, Millennium, ha vuelto este verano a colarse en la lista de los más vendidos en Estados Unidos, según la revista Forbes.






