La campeona de Europa está contra las cuerdas. La selección cayó este martes contra Italia y la puerta de los octavos amenaza con cerrarse. Las cuentas son sencillas. El conjunto de Scariolo debe vencer este jueves a la Grecia de Giannis Antetokounmpo (20.30) o esperar a que Georgia derrote antes a Bosnia (14.00) para alcanzar la fase final en Riga. Si no se cumple al menos uno de sus requisitos, la era de Scariolo acabará con un sonoro batacazo. Es el cara o cruz al que se ve condenada España después de perder en la primera jornada ante Georgia y este martes ante Italia, un camino empinado además por la sorprendente victoria (77-80) de Bosnia ante Grecia, que reservó a un lastimado Anteto. El dios griego sí estará frente a España en un choque que puede ser a vida o muerte.

Los nervios se habían prolongado durante una tarde eterna desde la caída de Grecia que ponía el tablero patas arriba. Y tardaron en esfumarse cuando el balón comenzó a botar. El atasco favorecía a una selección española bien plantada en defensa, un tajo reflejado en un tapón de Aldama a Spagnolo. Tampoco es que el equipo de Scariolo tirara cohetes en ataque, pero un par de triples de De Larrea y otro de Aldama y el descaro de Brizuela le concedieron una estupenda renta (0-13). España cerraba la puerta trasera y Pozzecco mandó parar cuando sus chicos no habían encendido su casillero a los cinco minutos. El conjunto español agitó el banquillo para mantener firme el candado e Italia espabiló finalmente con la energía desbordante de Niang, superior a López-Arostegui, y el robo más contragolpe (10-18).