Jair Messias Bolsonaro, el principal acusado en el juicio más trascendental de la historia reciente de Brasil, ha alegado motivos de salud para no comparecer este martes en el Tribunal Supremo a la sesión inicial de las deliberaciones sobre el veredicto. El expresidente (2019-2022), que no estaba obligado a acudir, ha seguido el juicio desde su casa de Brasilia, donde permanece en prisión domiciliaria. El ultraderechista está acusado de encabezar un intento de golpe de Estado para no entregar el poder a Luiz Inácio Lula da Silva tras perder las elecciones en 2022. Bolsonaro, de 70 años, es juzgado junto a siete colaboradores, incluidos varios antiguos ministros-generales. La vista ha arrancado con un apasionado discurso del juez instructor, Alexandre de Moraes, en defensa de la fortaleza de las instituciones brasileñas y con críticas al “intento de someter al poder judicial al escrutinio de otro Estado”, sin mención a Estados Unidos o al presidente Donald Trump.
Bolsonaro sufre crisis graves de hipo, entre otros problemas de salud que arrastra desde que en 2018 un hombre con problemas psiquiátricos lo apuñaló en plena campaña presidencial. Los aliados que lo han visitado en los últimos días en su chalé aseguran que sus síntomas se han agravado hasta causarle una esofagitis. Dicen también que está irritable y alicaído. Solo uno de los ocho imputados, el exministro de Defensa Paulo Sérgio Nogueira, ha querido seguir la vista en persona.









