VUELTA A ESPAÑAETAPA 10
Tanto le da a Jay Vine que su equipo sea un enredo superlativo después de la polémica escenificación del adiós de Ayuso, o que su líder Almeida necesite escudos en las subidas. Él, australiano y por lo tanto en las antípodas porque así se lo permite UAE, juega a otra cosa, pues un día se descuelga rápido del pelotón para reservar fuerzas y al otro explota hasta llegar el primero a meta. Como ocurrió en Larra Belagua, escalador brutal y proyector de sombra para todos, vencedor de nuevo como hiciera en Andorra. Dos etapas al zurrón —cuatro si se suman las de 2022— y UAE también protagonista en la carretera, que las pedaladas hablan mejor que las palabras.
Se presumían nubarrones, quizá lluvia y un frío de arrea en El Ferial Larra Belagua, donde el verano es ciertamente mentiroso, donde las tonalidades naranjas del otoño ya se apropian del pictórico paisaje, donde puedes toparte con un águila apoyada en una valla de la carretera, donde los pastores encuentran los mejores pastos en la cima y las hayas y las encinas se difuminan para dar paso a los caballos y las martas, también a los sarrios, armiños, mochuelos boreales e, incluso, urogallos. Y, aunque el cielo se abrió para descartar el chaparrón, todos en busca del rayo de sol cual lagartijas, era imperioso el anorak y la paciencia, pues por un día la meta no estaba montada a tiempo, colas kilométricas para hollar el puerto. Nada que le importara a los aficionados, entusiasmados por recibir a los referentes de las dos ruedas y el manillar, felices también por probarse en las cuestas antes de los protagonistas y recibir a tiempo el carajillo o, los más profesionales, la bebida isotónica en el bar de la meta. Un pequeño caos con premio, una jornada para no olvidar, familias enteras alrededor de la pasión de la bici.












