Imagen de archivo de una chica con un piercing. EFE/Emilio Morenatti.

Inmaculada Tapia |

Madrid (EFE).- Todo -o casi todo- está inventado. Los pantalones rasgados surgieron en el siglo XV, no en los 90, los piercings ya los lucían las damas en el XVII y los corsés eran prendas que también utilizaban los caballeros… La moda de hace seis siglos trasciende a los modernos -ya no tanto- del siglo XXI.

Así lo refleja Consuelo Sanz de Bremond en el libro ‘Historia de la indumentaria española’ (Almuzara), un tratado sobre la historia de la moda desde la Edad Media hasta el siglo XX que rompe con el bulo de austeridad y aseo de Isabel La Católica y con el lúgubre vestuario de la corte del Felipe II.

«Es un estudio sociológico sobre cómo la ropa delimita clases sociales, gremios o estado civil», explica a EFE Sanz de Bremond (Valencia, 1963), cuyo objetivo es que el lector «se sorprenda y se ría».