El último día de mercado se presentó en el Barcelona con calma, sin sobresaltos aparentes, aunque en el aire flotaba una duda: el futuro de Fermín. El Chelsea, que vio cómo la opción Xavi Simons se desvanecía al marcharse al Tottenham, agitó la situación del canterano la semana pasada al ponerlo en el radar. Sin embargo, la historia terminó sin giros inesperados: Fermín seguirá vestido de azulgrana. Ni el jugador expresó la intención de abandonar el club, ni el Chelsea presentó una oferta formal a la altura del valor de Fermín. Sí hubo tanteos por debajo de los 50 millones de euros, pero desde el Barcelona, a finales de la semana pasada, se tiró de dignidad: el club azulgrana no estaba dispuesto a dejar salir a Fermín, con quien se cuenta a nivel deportivo, por menos de 90 millones y a menos que él lo pidiese. “No quiero que se vaya ningún jugador”, aseguró Hansi Flick en su momento ante los rumores de un traspaso de Marc Casadó.
Fermín, de 22 años y con contrato hasta 2029, eligió quedarse en el club donde se formó, a pesar de las dudas y de meditar la situación, y a pesar de contar con competencia en su posición, sin ser titular fijo y con la tentación jugosa del Chelsea. “Quiere al Barça. No quiero decir mucho más, pero su corazón es del Barça”, apuntó Flick el pasado sábado en la previa contra el Rayo. “He hablado con él y creo que seguirá”, confesó después. En Vallecas se le vio enrarecido. Aunque sí había sido titular contra el Mallorca en la primera jornada y después de no haber jugado contra el Levante en la siguiente, el chico no arrancó en el once inicial contra el Rayo. Salió en la segunda parte y disputó 28 minutos en los que apenas participó. Además, no tuvo esa electricidad por la que destaca. Aunque no fue solo él: el equipo, en general, sufrió de esa anemia competitiva.







