Los bomberos del PP de Madrid trabajan para apagar un conato de incendio. “Serpiente de verano. Dejémoslo ahí”, dicen en la dirección regional. “Queda un mundo para esa casilla”, añaden en el Gobierno autonómico. “No valoramos hipótesis, y menos a 20 meses de las elecciones [de 2027]”, rematan en la dirección nacional. Todos intentan que no prenda la chispa de las declaraciones de José Luis Martínez-Almeida, que el lunes, recién estrenada su paternidad, dijo en El Mundo: “No podría garantizar que voy a volver a presentarme a la alcaldía [de Madrid]”. Pero lo cierto, relata una fuente conocedora de las entrañas del partido, es que en Cibeles algunos “no daban crédito” a que el alcalde hubiera regalado ese titular. Que en el PP germina la semilla de la duda que el regidor ya sembró en enero y mayo al no garantizar su continuidad (“ya veremos”). Y que nadie se llama a engaño: en un político tan experimentado, dicen en el partido, dejar tres veces abierta la puerta de salida solo puede interpretarse como un globo sonda.

“Estas cosas no son casualidad, lo que está haciendo Almeida es dejar piedrecitas, miguitas en el camino por si se va”, dice una fuente que lo ha sido casi todo en el PP de Madrid y el nacional. “Es un globo sonda. Adelanta la idea. Sin decir nada, en el último año y medio se va presentando o promocionando a otro. Si él ve que nos descojonamos en las encuestas, se queda y se presenta. Que por cierto, luego nada le obliga a recoger el acta”, añade, asegurando que las declaraciones del regidor no sorprendieron, ni parecieron ni bien ni mal en la dirección nacional. “La que quiere entrar en política es su mujer [Teresa Urquijo]”, comenta.