Reafirmar la piel, disminuir las arrugas y las líneas de expresión del rostro o tonificar distintas zonas del cuerpo son preocupaciones estéticas que no pasan de moda. Y los dispositivos de microcorrientes domésticos que logran la tonificación por electroestimulación se han convertido en una alternativa ideal para realizar estos tratamientos desde casa. Yo los he probado desde hace años, aunque tengo que decir que no he sido demasiado constante con ellos: la falta de tiempo —sobre todo desde que tengo hijos— ha hecho que de prioridad a otros aspectos como la limpieza del rostro (no la perdono) o la hidratación, y que haya dejado olvidados otro tipo de cuidados.

Todo cambió en mi segundo postparto. Necesitaba algo de ayuda adicional para que mi abdomen, que se quedó sin ninguna fuerza tras el embarazo y el parto, volviera a tonificarse. Empecé a perder bastante peso, por lo que también lo notaba en los muslos o en el cuello. Y comencé a tratarme con microcorrientes las distintas zonas.

Lo cierto es que obtener resultados con este tipo de tecnologías no es fácil, porque los cambios son muy lentos y hay que ser muy constantes. En este caso, he probado los productos en dos periodos distintos. Empecé hace un año con los cuatro primeros modelos, para los que decidí no probar dos dispositivos en una misma zona del cuerpo o rostro: no podría saber realmente a quién se debe qué.