El Ayuntamiento de Barcelona ha emprendido una intensa agenda internacional para hacerse un hueco como referencia en la defensa de los derechos civiles y la democracia, en un contexto de auge de la extrema derecha en Europa. El alcalde Jaume Collboni ha apretado el acelerador de lo que reivindica como “la diplomacia de ciudades”, colaboración entre municipios, sea a través de “convenios bilaterales o en el marco de redes de gobiernos locales”. El viaje de esta semana a Amán (Jordania) para visitar proyectos en los que Barcelona colabora con la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina); y Estambul (Turquía) para apoyar a su alcalde encarcelado y al colectivo LGTBI, son ejemplo de una apuesta que también incluye carteras como la vivienda, el rechazo a la ultraderecha, el cambio climático o los lazos culturales. Fruto de la iniciativa de asociaciones y movimientos sociales, de Barcelona zarpará este domingo la flotilla de barcos que quieren hacer llegar por mar ayuda humanitaria a la franja de Gaza.

La capital catalana tiene una larga tradición en la colaboración municipalista, y ha sido fundadora de redes como Eurocities, el Comité de las Regiones o la Unión para el Mediterráneo. Precisamente en noviembre Barcelona volverá a acoger una reunión de esta organización, en la que participarán Ministros de Exteriores, durante la que se conmemorará el 30 aniversario de su creación durante el llamado Proceso de Barcelona y en la que las ciudades tendrán voz por primera vez.