En un festival como el de Venecia, cada jornada ofrece hitos y divos del cine. Los asistentes, sin embargo, marcan inmediatamente en rojo un momento en el calendario: el primer fin de semana, cuando suelen concentrarse algunas de las películas y estrellas más importantes. Y justo mañana sábado, día grande del certamen, recalará en la Mostra la actriz española Karla Sofía Gascón, para recoger el premio Kinéo. La propia web de los galardones los define como un “evento especial colateral” al festival: no pertenecen a ninguna de sus secciones oficiales, o paralelas. La intérprete, premiada como mejor actriz internacional, figura entre los 18 ganadores, junto al filme Cónclave, de Edward Berger, entre otros.

La intérprete de Alcobendas, nominada al Oscar por Emilia Pérez, ocupó los titulares de los periódicos durante varias semanas al comienzo de este año. Primero, por sus méritos fílmicos: su conciudadana Penélope Cruz era la única otra intérprete española en haber logrado una candidatura en la gala más deseada. De los focos, sin embargo, Gascón pasó al ojo del huracán: reaparecieron unos viejos mensajes racistas y ofensivos que había publicado en redes sociales y se transformó en persona non grata para buena parte de la industria. A punto estuvo de no ir siquiera a los Oscar. Acudió, finalmente, pero con un perfil bajo. Desde entonces, las cosas han vuelto poco a poco a la normalidad. Y, ahora, se planta en el festival de cine más antiguo del mundo, galardonada como mejor actriz internacional.