Durante uno de sus ratos libres de las vacaciones, la profesora de instituto Rosa Puig se topó en X, antes Twitter, con una polémica alrededor de una vieja fotografía. En blanco y negro, retrataba a una familia humilde y alguien la había subido junto al comentario “Con Franco vivíamos mejor”. Muchos usuarios pusieron en duda que la imagen fuera de España y preguntaron a Grok, chatbot de esta red social, que en sus respuestas situaba el retrato en Estados Unidos en tiempos de la Gran Depresión. La docente, sin embargo, buscó la fuente original y comprobó que había sido tomada en España y que pertenecía a un reconocido y bien documentado archivo. Arrancó entonces una conversación con la inteligencia artificial que, a pesar de las evidencias, no daba su brazo a torcer. Hasta que lo hizo. “Me equivoqué”, terminó reconociendo horas más tarde. “Es importante entender que estas máquinas no discriminan la información y se equivocan”, sostiene la docente valenciana, sorprendida con la repercusión que ha tenido su diálogo en X y la rectificación final: acumula más de dos millones de visualizaciones.

“Grok es una inteligencia artificial con origen en Estados Unidos y probablemente esté muy entrenada con imágenes de allí. Quizá esa es la causa de su confusión”, explica Alejandro García, que trabaja para el centro de ciberseguridad de Google en Málaga. “Por eso es importante generar debates como este y abrir discusiones como ha hecho la profesora. Parece que la IA ha venido a solventar todos nuestros problemas y es una especie de deidad, pero no es así ni mucho menos: se pueden equivocar”, matiza García, que expone que Grok no cuenta con una herramienta para buscar imágenes y solo lo hace con texto, de ahí que imágenes totalmente diferentes le pareciesen iguales. “Su fiabilidad es muy poderosa, pero no del cien por cien”, insiste el especialista, que aplaude la iniciativa de Puig a la hora de realizar una búsqueda y confrontar a la máquina por su error.