Ni baloncesto para hacer frente a un rival de clase media como Georgia ni el carácter para levantarse y dar un golpe encima de la mesa cuando peor pintaba el partido. España cayó este jueves en su estreno en el Eurobasket por 83-69 y dejó una mala sensación tanto en el juego como en el ánimo. Solo en una ocasión estuvo por delante en el marcador (32-33) en un encuentro que se antojaba decisivo para espantar las cinco derrotas de la gira de preparación y reforzar la moral de una tropa renovada. La cancha dejó claro que España estuvo muy por debajo de lo esperado. Los 17 rebotes menos que su rival (46-29), las 11 pérdidas y los malos porcentajes de lanzamiento (44% en tiros de campo y 46% en los libres) solo son una parte de la explicación. La otra tiene que ver con la personalidad en mitad de la tormenta. Esta vez España, un grupo siempre competitivo, fue un conjunto sin alma que ahora debe limpiar el espíritu y rebelarse para encarar la siguiente cruzada (contra Bosnia el sábado a las 20.30) y escalar en el grupo (cuatro de los seis pasan a octavos).

España anda buscando a España. Scariolo abrió el baile con Yusta y Parra escoltando al joven De Larrea, un perímetro obrero ante un rival de dientes apretados. Shengelia también partió de inicio pese a su falta de rodaje al sufrir una arritmia durante la preparación y parar dos semanas. Nada mueve más al pívot fichado por el Barça que la bandera de Georgia. Toko es todo corazón. Frente al muro de Shengelia y Bitadze, la selección levantó el brazo desde el triple. Pero fallaron Yusta y Aldama y tocó ganarse el pan por dentro con Willy y el jugador de los Grizzlies en un arranque atascado. Un botín de solo seis puntos en cinco minutos obligó a Scariolo a detener el encuentro y agitar el árbol: Saint-Supéry (el español más joven en un Eurobasket, 19 años, desde Ricky 2009), Brizuela y Juancho y Pradilla como pareja interior. A la selección le costaba frenar las carreras de Baldwin, contener las pérdidas (seis en el primer cuarto), cerrar el rebote y abrir hueco en el ataque estático, demasiado a remolque. Solo un apretón defensivo le permitió alcanzar la primera pausa sin más heridas (20-17).