Después de ganar las elecciones en marzo de 2021, un aval in extremis le permitió a Joan Laporta llegar por segunda vez a la presidencia del Barcelona. No sería la única vez que Laporta recurría al mismo recurso, en la misma situación límite. En el verano de 2022, cuando la directiva del club optó por vender activos, catalogados por el presidente como palancas, para mejorar el nivel del primer equipo, el Barça se quedó sin fair play financiero para inscribir a todos los fichajes. Laporta, junto al tesorero Ferran Olivé, solucionaron el percance con un aval de 11 millones de euros para que el defensa francés pudiera debutar en la Liga.
Este verano, tres años después, el Barcelona sigue intentando equilibrar sus cuentas y el presidente, en principio, va a tener que recurrir dos veces a su patrimonio para regularizar la situación de un fichaje: el primero, ya efectivo, fue un aval de siete millones para cerrar la inscripción de Joan García y Marcus Rashford; el segundo —que sería de cerca de cinco— para que un enfadado Hansi Flick pueda dejar cerrada su plantilla. La salida de Iñaki Peña al Elche no había alcanzado.
Iñaki Peña viajó este miércoles por la mañana a Alicante para completar la revisión médica y cerrar su cesión al Elche por una temporada. Antes, el portero ya había pactado su renovación con el Barcelona hasta 2029. Entonces, a partir del nuevo aval de Laporta y de la salida del portero, el Barça podría inscribir para el partido frente al Rayo Vallecano (domingo 31 de agosto a las 21:30 horas) a Gerard Martín, Szczesny y Bardghji, los últimos tres jugadores con los que no podía contar Flick.






