Protagonizó la salida del armario más importante de la historia castrense en España. En septiembre de 2000, la revista Zero publicaba una portada con este titular: “El primer militar gay”. Era José María Sánchez Silva, teniente coronel del Cuerpo Jurídico de las Fuerzas Armadas, quien hablaba abiertamente de su vida como homosexual dentro del ejército. Al mismo tiempo también lo hizo en EL PAÍS. Un acto de valentía civil y heroico en un entorno castrense que cambió mentalidades ...

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y revolucionó un Ministerio de Defensa, entonces con Federico Trillo (PP) al frente. Casi nada.

José María tenía 49 años cuando ofreció esa entrevista a la revista en la que yo trabajaba como redactor. Ver ese cuerpo frágil, esa voz solemne, esa disposición errática y esa generosidad por la redacción de la plaza Santa María Soledad Torres Acosta de Madrid era, cuanto menos, extraña en unos años en los que los gais y las lesbianas aún no podían ni casarse.

Sánchez Silva era un lector habitual de los estantes de la librería Berkana, en Chueca, cuando unos meses antes de ese verano comentó a su dueña, Mili Hernández, su condición de militar y su disposición a salir del armario. Ella llamó de inmediato al entonces redactor jefe de la revista Ricardo Llamas y a su director Miguel Ángel López, para que conocieran al militar.