Un capital humano rebosante de ilusión y talento y unos pocos ahorros familiares fueron el germen de Integrasys. Desde su fundación en 1990 por un grupo de ingenieros de Hewlett Packard, la empresa madrileña ha dejado su huella en tierra, mar y aire. Y mucho más allá. Las fronteras de su actuación rebasan el espacio y se adentran en el ciberespacio. En el escenario geopolítico más crítico desde la Segunda Guerra Mundial, la defensa multidominio se ha consolidado como eje de las estrategias militares modernas, y la compañía se ha convertido en uno de sus principales impulsores tecnológicos.

En 1995 comenzaron sus primeros proyectos europeos y, a partir de 2010, inició su expansión global: primero en el sector comercial y después, de forma decisiva, en el campo de la defensa.

Con operaciones en ocho países, 14 oficinas en polos de innovación y más de 100 clientes estratégicos —incluyendo la OTAN, el Space Force de Estados Unidos o los ministerios de Defensa de Francia e Italia—, la empresa mantiene presencia consolidada en los principales centros de decisión internacional, posicionándose como referente en interoperabilidad, resiliencia tecnológica y autonomía estratégica.

“Facturamos entre seis y siete millones de euros, con expectativas de alcanzar los 8 millones este año. El 35% de nuestras ventas lo destinamos a inversión en I+D. No unificamos cuentas dentro del grupo, que cuenta con siete filiales en distintos continentes. Actualmente, somos 100 personas distribuidas en España, Estados Unidos, Ucrania, Luxemburgo, Indonesia, Reino Unido, Emiratos Árabes Unidos y Australia”, expone Álvaro Sánchez, quien tomó las riendas de la compañía en 2018 tras el fallecimiento de su padre, Juan Carlos Sánchez Peiró, el fundador.