El incendio de Jarilla está estabilizado desde el pasado viernes, después de arrasar 17.300 hectáreas en Extremadura. A pocos kilómetros del que ha sido su foco norte está el municipio de Béjar, ya en la provincia de Salamanca. La gente de allí se pregunta por qué sus bomberos no actuaron cuando las llamas se acercaban desde el sur, ya el parque de bomberos más cercano es suyo. Sin embargo, el límite entre las dos autonomías cambia las reglas a la hora de abordar una emergencia por próxima que esté y los bomberos bejaranos solo pudieron actuar durante seis horas para proteger un municipio cacereño de las llamas la noche del viernes. Después de eso, las personas que trabajan allí solicitaron a la Diputación de Salamanca que les dejara seguir ayudando, pero no recibieron respuesta. Muchos de ellos al final subieron como voluntarios en su tiempo libre para echar una mano, pero con limitaciones, porque no tenían permitido usar los camiones bomba ni ningún otro medio de la Diputación.

El presidente de la Diputación de Salamanca, Javier Iglesias, argumenta que no los enviaron porque no lo solicitó la Junta de Castilla y León. “La administración competente entiende que estarían de brazos cruzados si hubieran ido”, explica. Añade además que el mando operativo cuando se trata de incendios en el bosque no es de ellos, sino de la Comunidad Autónoma. “Si la Junta no lo pide no vamos. No hay que buscarle tres pies al gato”, añade.