“Desde Huelva hasta Almería pueden darte petacas en cualquier sitio, en cualquier espigón y desde cualquier bote”, apunta Juan —nombre ficticio— al otro lado del teléfono. “Hay sucursales donde sea, si necesitas gasolina, tienes dos o tres alternativas”. Hace ya años que él ya no se dedica a eso, no le hace falta porque hizo fortuna en otros menesteres y ahora, a lo sumo, financia algún alijo esporádico de hachís. Pero conoce bien el submundo del narco y justo por eso sabe del negocio que está sacudiendo el Estrecho de Gibraltar. El petaqueo, que permite repostar en alta mar los barcos de la droga, ha despuntado tanto en Cádiz como

rget="_self" rel="" title="https://elpais.com/noticias/narcotrafico/" data-link-track-dtm=""> logística del narco que ya es un desafío para los agentes y la Justicia. Todo para surtir a unas narcolanchas que necesitan ser cada vez más veloces para introducir la cocaína en las rutas del hachís.

“El mes pasado pillamos 45.000 litros y 40 embarcaciones y eso es solo de la Comandancia de Cádiz”, resume un mando de la Guardia Civil. “Se está pagando una barbaridad”, añade Juan, que asegura que las mafias han pasado de pedir 100 euros por una garrafa de gasolina de 25 litros a 250 euros. El mando del Instituto Armado asegura conocer a bandas que han pagado hasta 500 euros: “Es una forma de ganar un dinero sin apenas reproche penal, luego si te pillan resulta que eres insolvente”.