Xabi Alonso mueve piezas, agita el once y trata de sembrar sus ideas en el nuevo Madrid, pero la única certeza de este arranque blanco en Liga se llama Kylian Mbappé. Sacó al Madrid del lío ante Osasuna y este domingo sentenció al Oviedo con un doblete. Tres goles de la estrella y seis puntos para un equipo merengue que fue de más a menos en el Tartiere, de una primera parte mandona a una segunda más titubeante, ante un conjunto local aplicado que se quedó a una uña de poner el empate a uno a falta de diez minutos para el final. El tiro de Sibo se fue al palo y, al instante, Mbappé cerró la intriga.
Al final de la velada, no obstante, pesó tanto el triunfo del Madrid como las decisiones de Xabi Alonso. No parece que el técnico vasco haya llegado al Madrid para no tocar nada. En la segunda jornada y cinco días después de la escasa victoria ante Osasuna de penalti, golpe en el once titular con medidas de fuerza. Banquillo para el apagado Vinicius, algo inimaginable en la etapa de Carlo Ancelotti en un partido como el de Oviedo, y pista por la izquierda para Rodrygo, la patria que el brasileño había dado por perdida. Y a escena por la derecha, Mastantuono apenas 10 días después de unirse al grupo. Esas fueron las dos grandes variaciones de una alineación que el entrenador sacudió de verdad. En defensa, Carvajal relevó al cohibido Trent Alexander-Arnold y Rüdiger salió por Militão, al que conviene proteger tras dos roturas de cruzado. Advirtió Xabi en la última semana que no había nadie fijo para él y el viaje al norte sonó a aviso a navegantes, sobre todo para Vini, que al final pudo engancharse al partido con una asistencia y un tanto en los últimos minutos.










