El amago de declaración de la ley marcial en Corea del Sur el pasado 3 de diciembre continúa teniendo consecuencias y generando titulares. La fiscalía especial que investiga aquel episodio ha solicitado este domingo la detención del entonces primer ministro, Han Duck-soo, por su presunta implicación en aquel incidente que desembocó en una de las mayores crisis institucionales en esta democracia asiática. La acusación sostiene que Han —que ejerció el cargo hasta las elecciones del pasado junio— colaboró con el entonces presidente Yoon Suk-yeol (actualmente destituido y en prisión) en su intento de insurrección, y le imputa además los delitos de perjurio y falsificación y destrucción de documentos oficiales, recoge la prensa local. Es la primera vez que un ex primer ministro se enfrenta a la posibilidad de ser arrestado en la historia de Corea del Sur.

El grupo de fiscales dirigido por Cho Eun-seok considera que Han, como segundo al mando del Ejecutivo y vicepresidente del Consejo de Ministros, tenía el deber constitucional de frenar la declaración de la ley marcial. No obstante, según el equipo investigador, no solo no lo hizo, sino que además habría actuado como cómplice clave en la maniobra de Yoon.