El día antes de que el Oviedo ascendiera a Primera, el exportero del equipo Esteban Suárez estaba dando un paseo en bici cuando le llegó un mensaje de Veljko Paunovic, el entrenador del conjunto asturiano. Le mandó una foto de la plantilla de la 2000-01, donde aparecían ellos dos, Víktor Onopko, Oli y el técnico Radomir Antic, entre otros. Fue el año del descenso a Segunda y el inicio de la caída a los infiernos d...
el club. “Junto a la imagen, me escribió que eso [el intento de regreso a la élite] iba también por todos lo que estábamos esa temporada. Sé que envió lo mismo a otros”, afirma por teléfono el exmeta, con más de 250 partidos con el cuadro astur. Horas más tarde, cumplido el objetivo, Paunovic, un tipo muy serbio que habla con las tripas, aseguró que había “reparado un daño emocional que iba más allá de lo deportivo y profesional”.
Este domingo, la Liga vuelve al Tartiere con una cita muy simbólica que cierra un círculo de 24 años. Para la entidad, pero también para el balcánico. El Madrid fue el último equipo que visitó el estadio aquella campaña letal para los locales y es el primero tras la resurrección (21.30, DAZN). En 2001, si el Oviedo hubiera ganado en la penúltima jornada a los blancos, ya campeones, se habría salvado, pero empató (1-1). “Me lo ha recordado mucha gente. A ver si esta vez entra la pelotita. Aquel día fallamos muchas oportunidades. Yo tuve un par, una al larguero”, admitió este sábado Paunovic. A la semana siguiente, el equipo se hundió en Mallorca (4-2). “Esa temporada, además, veníamos de la muerte de Peter Dubovsky“, apunta Eugenio Prieto, el presidente de la entidad entre 1988 y 2002.







