España arrancó con una imagen poderosa: el ave fénix formado por los cuerpos de las gimnastas y las cintas rodeándolas sobre el tapiz. Un símbolo perfecto para un equipo renovado que, tras fallar en los Juegos Olímpicos de París 2024, ha resurgido esta temporada con tres oros en el Europeo y otros tres en la Copa del Mundo. El Mundial de Río de Janeiro era el escenario para confirmar su renacer. No fue sencillo. Una de las gimnastas españolas giró con la cinta enganchada en el pie durante los fouettés, pero se recompusieron. La cinta cayó después, y también entonces reaccionaron con temple. La nota en cintas (26,500) las alejó del oro. Y, aun así, España volvió a levantarse. En el ejercicio mixto, divertido, sin caídas y con mucha fuerza, arrolló: 28,250. Ese resultado las devolvió a la pelea por el podio, destronó a China y les permitió colgarse un luchado bronce. Japón se proclamó campeona del mundo (55,550), seguida de la anfitriona Brasil (55,250) y de España (54,750), en una jornada abierta y marcada por la gran cantidad de errores. El conjunto español —integrado por Inés Bergua, Andrea Corral, Marina Cortelles, Andrea Fernández, Lucía Muñoz y Salma Solaun— además, logró el pase a la final de cinco cintas y a la del ejercicio mixto del domingo.
España logra el bronce en el Mundial de gimnasia rítmica
En una jornada llena de errores, Japón se colgó el oro y Brasil obtuvo la plata. El conjunto español, además, logró el pase a la final de cinco cintas y ejercicio mixto del domingo















