“Es un día horrible”, afirmó sin paños calientes el viernes Dick Schoof, primer ministro en funciones de Países Bajos, después de que el titular de Asuntos Exteriores, Caspar Veldkamp, presentara su dimisión al bloquear el Gobierno la adopción de sanciones adicionales contra Israel. La renuncia de Veldkamp, secundada por otros cuatro ministros —Sanidad, Interior, Educación y Asuntos Sociales— y cuatro secretarios de Estado de su misma formación, Nuevo Contrato Social (NSC), agrava la fragilidad de la actual coalición de derechas en el país. Y constituye la mayor crisis de un Gobierno en Europa —aunque en este caso se encuentra saliente y a dos meses de las elecciones— provocada por la masacre del Gobierno israelí de Benjamín Netanyahu en Gaza.

El Ejecutivo de Países Bajos, constituido en julio de 2024 por cuatro grupos, encabezados por el Partido por la Libertad (PVV) del líder ultra, Geert Wilders, se redujo a tres cuando este abandonó el Gabinete en junio pasado al no conseguir el endurecimiento de las políticas de asilo. Al quedarse en minoría el Gobierno con solo tres grupos en su seno, hubo que convocar elecciones —se celebrarán el 29 de octubre—, y por tanto está ahora en funciones. Después de los sucedido el viernes ya solo quedan dos socios de coalición, que suman apenas 32 escaños en un Parlamento de 150.