Este miércoles un bañista avistó a dos ejemplares de dragón azul (Glaucus atlanticus), una espectacular especie de molusco o babosa marina, en las playas de Vivers, en Guardamar del Segura (Alicante). El arenal acabó cerrado al baño hasta el día siguiente. Lo mismo ha ocurrido en la playa de Santa Bárbara en La Línea de la Concepción y en las de la Garita y Famara en Lanzarote. El cerrojazo se debe a que, a pesar de que la babosa mide como máximo cuatro centímetros, puede picar y provocar irritaciones en la piel o escozor. “Son lesiones de carácter leve y excepcionales; no es comparable a una carabela portuguesa, de la que se alimenta el dragón azul y que porta en sus largos tentáculos un número muchísimo mayor de células urticantes”, señala Juan Lucas Cervera, catedrático de Biología de la Universidad de Cádiz y experto en babosas marinas.

En todo caso, no hay que tocarlos, por si se produjera una reacción alérgica, y los ayuntamientos piden que se avise de su presencia.

Cuando aparecieron los dos dragones en Guardamar del Segura “se estaba a media hora de que acabara la jornada de los socorristas y no sabíamos si había más ejemplares varados o cercanos a la costa, por lo que pusimos en marcha el protocolo y se izó la bandera roja”, explica José Luis Sáez, alcalde de la localidad. Se desplegó un dispositivo de vigilancia y no se detectó ningún ejemplar más. Aun así siguen atentos, como hacen con las medusas, que en la zona suelen ser las conocidas como huevo frito, bastante inofensivas, y con la temida carabela portuguesa, que ha aparecido en alguna ocasión.