Charly García sonreía debajo de una boina multicolor. “Desde ahora pasaré a llamarme doctor”, celebró el músico argentino. Le respondió un ensamble de gritos y aplausos, no tan distinto al que lo ha acompañado en su deslumbrante carrera de casi seis décadas como artista del rock, una trayectoria ya legendaria que lo ha depositado entre los grandes ídolos del país. Pero el público y el ámbito sí que eran distintos: estaba en un aula de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, repleta de estudiantes, docentes, académicos, acompañado también por familiares y amigos, reunidos este martes para distinguir con el doctorado honoris causa de la UBA al autor de “un inestimable aporte a la música y a la cultura nacional”. O, como sintetizó Graciela Morgade, vicedecana de la facultad: “La banda sonora de nuestras vidas”.
Expresada al inicio del homenaje, esa definición pareció abarcar a las diferentes generaciones que colmaban el aula, desde jóvenes menores de 20 hasta adultos de más de 70. Todos lo confirmaron cantando canciones de Charly y compartiendo una misma emoción que disimulaba lágrimas y dibujaba sonrisas.
“¿Por qué me tratas tan bien, me tratas tan mal? Sabés que no aprendí a vivir. A veces estoy tan bien, estoy tan down. Calambres en el alma", empezó cantando un grupo y pronto contagió a tantos. Las canciones se sucedieron en una selección espontánea y coral. En una tarde afuera fría y lluviosa, fueron la cálida música de espera antes de que comenzaran los discursos, cuando todavía no había entrado en escena Carlos Alberto García Moreno (Buenos Aires, 73 años).






