Estados Unidos está dispuesto a usar “todos los elementos de su poder” para detener el flujo de entrada de drogas a través sus fronteras y “llevar a sus responsables ante la Justicia”, ha declarado este martes la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, acerca del despliegue de tres buques militares estadounidenses, con cerca de 4.000 soldados a bordo, en aguas cercanas a Venezuela en el Caribe.

Los tres destructores, que se encuentran de camino a la zona, son el USS Gravely, el USS Jason Dunham y el USS Sampson. Quedarán desplegados como parte de los planes de la Administración de Donald Trump para enfrentarse a las amenazas de los carteles de la droga en América Latina, según ha explicado un alto cargo del Pentágono que habló bajo la condición del anonimato a medios estadounidenses. La presencia de los barcos militares en esas aguas está prevista para varios meses.

Según la agencia Reuters, el despliegue incluirá aviones de espionaje P-8, acorazados y submarinos de ataque.

Trump atribuye a los carteles en América Latina el flujo de fentanilo y otras drogas que, según él, destruyen comunidades estadounidenses y generan un aumento de la violencia en algunas ciudades del país.

A comienzos de este mes, el republicano firmó en secreto una directiva para el Pentágono que autorizaba el uso de la fuerza militar contra los carteles de la droga latinoamericanos que la Administración ha declarado organizaciones terroristas, según reveló The New York Times.