Vox sigue subiendo en las encuestas. Los sondeos difundidos en los últimos meses muestran un crecimiento sostenido de las expectativas electorales del partido ultra, que ha conseguido marcar la agenda política con episodios como los disturbios de Torre Pacheco o la moción islamófoba de Jumilla. Pero esta imagen exterior oculta una grave crisis de la formación, que sufre desde hace tiempo una sangría constante de afiliados y un agudo deterioro de su situación patrimonial, según se desprende del análisis de sus cuentas anuales.

En los tres últimos años, la formación que preside Santiago Abascal ha perdido 7,3 millones de euros. En concreto, 1,9 millones en 2022, 2,6 millones en 2023 y 2,7 en 2024. Este balance negativo contrasta con los 12,2 millones que el partido ganó entre 2018 y 2020, los tres primeros años en los que estuvo presente en las instituciones, tras su sorpresiva irrupción en el Parlamento andaluz en diciembre de 2018. El año con mayores beneficios fue 2020, cuando el superávit de sus cuentas rozó los seis millones de euros, para caer drásticamente hasta solo 187.678 euros en 2021. Desde entonces, ha acumulado números rojos cada vez más abultados. Como consecuencia de ello, el patrimonio neto de la organización se ha reducido en un 68,5% en solo tres años, pasando de 11,8 millones de euros a solo 3,7 entre 2021 y 2024.