Ni los glamurosos looks de la secuela de El diablo viste de Prada ni las escenas de

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.html" data-link-track-dtm="">Tom Holland balanceándose por los edificios en la nueva de Spider-Man, el rodaje que más expectación ha levantado este verano, con decenas de imágenes filtradas tras cada jornada, tiene como protagonistas a dos actores entrados en la cuarentena, lejos del primer nivel de estrellato hollywoodiense, paseando por las calles de Nueva York y con un cochecito de bebé como principal efecto especial. Más de 20 años después de Dawson crece, la serie que definió como pocas la angustia adolescente en los noventa, Katie Holmes y Joshua Jackson vuelven a compartir proyecto para hacer realidad el último gran sueño de la muy nostálgica generación millennial.

Holmes dirige, escribe y protagoniza Happy Hours, una comedia dramática que, según la sinopsis oficial, explora “el viaje emocional de dos antiguos amantes que se reencuentran en la edad adulta”, con sus respectivos desafíos profesionales, responsabilidades familiares, esperanzas compartidas y anhelos de encontrar el amor en una nueva oportunidad. Concebida como una trilogía al más puro estilo Antes del amanecer, su creadora asegura en su cuenta de Instagram que la película es también “el testamento de su amistad con Josh”, una relación que lleva décadas clavada en el corazón de los espectadores.