“Crisis nacional”, solemnizó este viernes dos veces Alberto Núñez Feijóo desde el puesto de mando avanzado de Palacios de Sil, en León, donde lo acompañaba Alfonso Fernández Mañueco, jefe del Ejecutivo de Castilla y León, la comunidad más torturada por la oleada de incendios. El presidente del PP dedicó su comparecencia a enfatizar la responsabilidad del Gobierno —y a restarla así de las comunidades autónomas, en su mayoría de su partido— ante un “momento crítico”, de “extrema gravedad”, “inédito”, “difícil, muy difícil”. “Es el momento de una política de Estado, de olvidarse de la política cutre, de los tuits groseros, de las provocaciones del Gobierno, que no ocurren en ninguna democracia occidental”, abundó, antes de lanzar su propuesta estelar: el despliegue del Ejército. Eso sí —aclaró ante la pregunta de un periodista—, sin llegar al nivel 3 de alerta, que implicaría que el mando lo asume Interior y lo pierden las comunidades, como sí reclamó en la dana.
En realidad, el Ejército ya está participando en trabajos de extinción. Concretamente, la Unidad Militar de Emergencias (UME) tiene unos 1.300 efectivos y 440 vehículos desplazados a más de una decena de puntos calientes. Pero Feijóo quiere más, en un mensaje que enfatiza la responsabilidad de la escala estatal de la administración. “Debemos pedir al Ejército que esté preparado para desplegar su fuerza operativa y logística y su capacidad de apoyo para ayudar a la evacuación de poblaciones, para avituallar a las poblaciones que tienen que ser trasladadas, para ayudar en la vigilancia de los perímetros en las patrullas de extinción. Pido que el Ejército de España, a través de Interior, Protección Civil y en coordinación con las comunidades autónomas, ponga sus medios operativos y maquinaria pesada y medios aéreos para ayudar en la extinción”, expuso el presidente del PP, que añadió: “Es evidente que la UME está haciendo un excelente trabajo, pero necesitamos más”.







