El inicio de la temporada liguera en España pone a prueba la transformación del arbitraje español emprendida por la Real Federación Española de Fútbol de la mano de LaLiga y espoleada por el Real Madrid, que hacía tiempo que reclamaba el descabezamiento de la cúpula arbitral representada por Luis Medina Cantalejo, como director del Comité Técnico de Árbitros (CTA), y por Clos Gómez, como director del Videoarbitraje (VAR).
La reestructuración ha creado una especie de bicefalia en el CTA en la que el exdelegado arbitral de la territorial gallega, Fran Soto, ejercerá las labores propias de un CEO y el excolegiado Fernández Borbalán se ocupará de la parte más técnica. Ambos lideraron en la tarde de ayer, junto al nuevo responsable del VAR, Eduardo Torre Iglesias, la reunión explicativa para los medios de comunicación de los profundos cambios realizados en la estructura arbitral y en el vuelco que pretenden darle al arbitraje.
La vuelta a los orígenes menos intervencionistas del VAR es la gran apuesta de la nueva cúpula arbitral. Los nuevos mandamases del arbitraje relataron que durante la concentración de los colegiados en Caldas se les ha insistido para que recuperen el protagonismo como jueces en el campo y que también se ha recalcado al renovado cuerpo de árbitros de VAR para que solo intervengan en errores claros y manifiestos. Una línea gris que se pretende aclarar con esos 15 árbitros de VAR que tendrán dedicación exclusiva para Primera y Segunda División. Ninguno de ellos podrá ejercer como trencilla de campo. La focalización en la mejora del uso del VAR también ha llevado a la creación de un grupo de analistas que monitorizará el rendimiento de la quincena de responsables del videoarbitraje.






