Alberto Fernández se encamina a convertirse en el primer expresidente argentino juzgado por violencia de género. La fiscalía que instruyó la causa, iniciada por una denuncia de su expareja Fabiola Yáñez, solicitó que Fernández enfrente un juicio oral y público, acusado por los delitos de lesiones y amenazas. De ser hallado culpable, el exmandatario (2019-2023) podría enfrentar una pena de hasta quince años de prisión.
“Agarrones del cuello, zamarreos, cachetazos y golpes” que provocaron distintas lesiones en el cuerpo de Yáñez, son descritos en el dictamen firmado por el fiscal federal Ramiro González. El funcionario judicial, quien tuvo delegada la investigación del caso, entendió que no hay más pruebas que producir y, por eso, presentó el requerimiento de elevación a juicio. Fernández ya fue procesado por el juez Julián Ercolini a comienzos de este año. Un tribunal de segunda instancia ratificó esa decisión, tras la apelación presentada por el expresidente, quien insiste en su inocencia.
De acuerdo con el fiscal, los hechos de violencia se basaron en una relación asimétrica de poder entre Fernández y Yáñez, y se extendieron “por lo menos desde el año 2016 hasta que la víctima pudo denunciar lo sucedido”, en agosto de 2024.






