Los productos cosméticos que usamos a diario han evolucionado de forma notable con el paso del tiempo. En el caso del jabón de manos, este ha pasado de ser un artículo básico a convertirse en un producto de lujo. Firmas como Loewe, con su icónica pastilla de jabón con aroma a tomate, o Dior, que ha usado su inconfundible olor a rosas de Miss Dior, para convertirlo en un gel de manos purificante, demuestran que la simple experiencia de lavarse las manos se ha convertido en toda una experiencia sensorial y de lujo.

No es casual que restaurantes, hoteles y centros comerciales de alta gama recurran a jabones que, además de limpiar, perfuman y miman la piel. Entre esas propuestas selectas, Aesop se ha consolidado como un referente. Fundada en 1987 en Melbourne, la firma australiana ha conseguido una reputación impecable gracias a sus fórmulas que combinan extractos vegetales y compuestos sintéticos de eficacia contrastada, siempre con un enfoque sensorial muy cuidado.

Su jabón Reverence Aromatique Hand Wash es, quizá, la mejor muestra de este concepto. Este gel de manos destaca por una combinación aromática singular que integra extractos botánicos y fina piedra pómez molida para limpiar y exfoliar suavemente, dejando las manos frescas, suaves y visiblemente renovadas.