De productos prácticos de uso diario, las cremas o jabones de manos se han elevado hasta convertirse en otro codiciable capricho de lujo. El furor llega impulsado por la demanda de los más jóvenes, que los posicionan como una de sus primeras compras aspiracionales (su precio suele estar entre los más bajos en el catálogo). Las firmas toman nota y muchas ya responden: de Loewe a Hermès, Augustinus Bader o Guerlain (debajo, en la imagen), que engrosó su propuesta esta primavera con cremas perfumadas e irresistibles.

El colorete se ha convertido en un tic imprescindible sobre cualquier maquillaje: de los más veloces y minimalistas, a los más elaborados. Por ello no dejan de sucederse los lanzamientos, que se reinventan en infinidad de fórmulas, en acabados mates o con brillos, en tonos naturales y también estridentes. Todo vale con este producto que se aplica en lo alto del pómulo o extendido hasta la zona de la sien, donde a veces incluso se fusiona con la sombra para buscar armonía.

Las innovaciones en materia de formulación permiten que cada vez más los ingredientes de tratamiento se fusionen con todo tipo de cosméticos. La idea es que cada capa en contacto con la piel vaya aportando beneficios con recetas híbridas para rutinas condensadas. De las clásicas hidratantes que incorporan factor de protección solar a labiales con ácido hialurónico.