“Es complicado trabajar con este sol. Con estas temperaturas, el cuerpo se ralentiza”. Bienvenida, que hace tan solo dos meses que se incorporó al servicio de limpieza municipal Cuidem Barcelona, trata de lidiar con el incesante sol que cae este lunes al mediodía en la calle de Nou de la Rambla, en el corazón de Barcelona. Hace algo más de un mes falleció Montse, trabajadora de la limpieza de 51 años, en otra ola de calor en la capital catalana. La muerte de Montse fue un punto de inflexión en la unificación de protocolos para proteger a los trabajadores. Barcelona presta el servicio de limpieza a través de cuatro empresas, que se reparten las distintas áreas de la ciudad. “Hemos decidido unificarlos. Incorporaremos las mejores prácticas de cada uno de ellos, todas las empresas tendrán las máximas medidas de protección”, explicó entonces la primera teniente de alcalde, Laia Bonet.

El nuevo acuerdo, según algunos de los trabajadores, se aplica correctamente, pero admiten que hay momentos en los que es “insoportable” trabajar. “En caso de encontrarnos mal, el protocolo marca que tenemos derecho a informar a los responsables del turno y buscar cobijo el tiempo que haga falta hasta recuperarnos”, comenta Bienvenida.