Más allá de Joan García y Marcus Rashford, casos de sobra conocidos por la afición del Barcelona, acostumbrada en los últimos años a más vaivenes de los que serían deseables en los despachos, la Liga tiene un problema con el acomodo de los últimos futbolistas en llegar. A menos de una semana para que arranque el campeonato, jugadores de la talla de Bryan Zaragoza (fichado por el Celta), Gonçalo Guedes (Real Sociedad), Salomón Rondón (Oviedo) o Junior Firpo (Betis) siguen sin estar inscritos en la competición.
Las causas residen, un año más, en la deteriorada salud financiera de sus respectivos equipos, un mal al que la Liga se ha acostumbrado a marchas forzadas. Tal es así, que de los 104 fichajes que se han realizado este verano en Primera División, solo medio centenar consta a estas alturas en los registros de un campeonato que arrancará en la tarde del próximo viernes, 15 de agosto, con el duelo entre el Girona y el Rayo Vallecano en Montilivi.
Para que Míchel e Iñigo Pérez, técnicos de ambos conjuntos, puedan contar en el césped con sus últimos fichajes estivales, sus clubes deberán haberlos inscrito en la Liga una hora antes del pitido inicial del encuentro. Si bien ambos equipos, Girona y Rayo, no han tenido problemas para cumplir con la normativa del fair play financiero e inscribir a sus últimas incorporaciones —dos por parte de los catalanes (Rincón y Lemar); tres de los madrileños (Luiz Henrique, Gumbau y Batalla)—, otros muchos clubes no corren la misma suerte.






