El Barcelona ha viajado finalmente esta mañana a Japón, un día más tarde de lo previsto, para iniciar su gira por Asia con la ausencia del lesionado Ter Stegen y la presencia de su último fichaje, Marcus Rashford. El delantero inglés aún no está inscrito en LaLiga, y tampoco ha sido dado de alta el portero Joan García, la segunda incorporación de la temporada, a la espera de conocer el tiempo de baja de Ter Stegen. Tampoco se sabe cuándo el equipo podrá volver al Camp Nou y, por ahora, el Trofeo Joan Gamper se disputará el día 10 en el estadio Johan Cruyff. Apremiado por las penurias económicas, el Barça se ha acostumbrado a funcionar sobre la marcha, siempre pendiente de la cintura del presidente Joan Laporta para resolver las situaciones más diabólicas y caóticas, muchas veces generadas desde las propias oficinas del Camp Nou.

La última fue salvar el viaje a Tokio para disputar el domingo el primer partido de la pretemporada ante el Vissel Kobe. La mediación de Rakuten, patrocinador del club japonés y antiguo patrocinador del Barça, fue decisiva para que el club reconsiderara su decisión de suspender el encuentro por “un incumplimiento contractual grave”, concretamente, un impago, que también ponía en peligro los dos partidos previstos en Corea del Sur.